Las mujeres habitadas

Se metió en el vagón de metro a toda prisa. Dos regueros grises delataban la tristeza de sus ojos, y las lágrimas caían incesantemente a ninguna parte, al vacío, como dos cascadas que se desploman en un pozo sin fondo. 

(En proceso).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Curso de cocina Thai

No hay likes suficientes

La orquídea