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Mostrando entradas de mayo 26, 2024

Lucía y la cámara olvidada -Capítulo 4- “Una sorpresa”

  Al final del día, justo cuando salían del instituto, ocurrió algo que ninguno de los tres esperaba. —Hola —dijo Juan con timidez—. ¿Me puedo unir a vuestro equipo?  Los tres amigos se quedaron con la boca abierta: Juan, de la clase de al lado, probablemente el chico más popular del instituto, quería unirse a the team para el proyecto. El primero en pensar con recelo sobre las buenas intenciones, o no, de su petición fue Pablo. ¿Por qué querría ese estirado hacer un trabajo de clase con ellos? Ni siquiera iba a su clase. ¿Sería una broma? Si existiera un ranking sobre la escala de popularidad Stella Maris , the team se encontraría en la mitad hacia arriba más o menos: ni populares ni impopulares. Defensores de los débiles, empáticos, nada engreídos ni presumidos, pero invitados a todas las fiestas de cumpleaños y a los eventos más cool del instituto. Por algún motivo, la gente los tenía en cuenta, y eso que ellos se encargaban de delimitar bien su territorio. Eran aut...

Lucía y la cámara olvidada -Capítulo 3- “El proyecto escolar”

Se despertó con una sonrisa que no le cabía en la cara. Las conversaciones con sus abuelos, los retratos de sus padres y todas las reliquias guardadas en la buhardilla, eran como un puzzle donde cada pieza reconstruía los recuerdos y experiencias nunca vividas por la adolescente. Con ellos iba siendo posible mirar al trasluz de radiografía familiar que ya se dejaba ver, y esto era indispensable para la adolescente. Si sus abuelos se esforzaban para que Lucía no se sintiera del todo huérfana, a pesar de serlo, claramente lo conseguían, y eso era tan gratificante para ellos como necesario para ella, pero con los hallazgos del desván las piezas adquirían otra dimensión y podían ser encajadas desde su propia perspectiva. Su cara estaba inundada por un reguero de alegría y de paz que emanaban desde su interior por saberse arraigada. Los relatos de sus abuelos minimizaban el sentimiento de orfandad y rellenaban el vacío interior que la llevaba de vuelta, una y otra vez, al accidente. Bajó c...

Lucía y la cámara olvidada -Capítulo 2 -“La buhardilla”

La casa de sus abuelos era grande, señorial, ubicada en un gran un manto de césped verde, meticulosamente cuidado. El pueblo que la albergaba, más pequeño que grande, era un bonito enclave costero donde todo el mundo se conocía. La fachada principal vigilaba los tres grandes árboles de la propiedad: un abedul, un roble y un castaño. Los tres gigantes formaban un inmenso triángulo que habría delimitado el terreno de juego de los niños durante décadas. De una fornida rama del roble caían dos cuerdas roídas, tan robustas como el propio árbol, que se juntaban en un pesado tablón tan avejentado que ya no invitaba a columpiarse. El mismo columpio en el que se habrían divertido tantísimas generaciones de la familia, permanecía ahora inmóvil, solitario, y a punto de descolgarse, pero conseguía embellecer aún más el entorno del hogar. Las habitaciones de la casa, seis en total, miraban a un mar, a veces manso, otras fiero, que dotaba a la residencia de un hilo musical continuo al que a...

Lucía y la cámara olvidada - Capítulo 1 “The team”

Apagó el despertador de tal manotazo que lo hizo caer al suelo. Le encantaba el sonido arcaico de esa reliquia que encontró en la buhardilla al poco de mudarse con sus abuelos. Magda lo compró en un mercado de pulgas, entre actuación y actuación, durante una de sus giras. Sonaba a teléfono antiguo, o a grillo afónico, como solía pensar de pequeña. Desgastado por el uso, el bronce de la carcasa se abría paso ante el esmalte dorado, y ahora abollado, que antaño lo recubriera. — «No puede ser» —pensó—.  «No he dormido nada». Como de costumbre, permanecía sentada en la cama unos minutos, con el cuerpo muerto y la mente espesa, mientras reunía las fuerzas necesarias para afrontar el día. Luego, como si el cansancio fuera cosa del pasado, se levantaba de un salto y se repetía el mismo mantra una y otra vez, en bucle, de un modo casi enfermizo: «hoy va a ser un gran día, hoy va a ser un gran día». Se lo repetía para minimizar el pensamiento recurrente que la atormentaba desde hacía mu...