Lucía y la cámara olvidada -Capítulo 16 “Una demoledora verdad”
Al cabo de unos días Magda comentó a Lucía que habían invitado a Alicia y a Mario a cenar. Era habitual que ambas familias disfrutaran de buenos momentos juntos, después de todo ninguno de ellos había nacido allí y, cuando no se tiene familia, no hay nada mejor que los amigos para no sentir desarraigo. Alicia y Mario eran más que vecinos, eran compadres. Cuando Magda y Miguel se mudaron al vecindario lo hicieron un mes después que ellos, y siempre estuvieron agradecidos por la hospitalidad que les ofrecieron sus ahora amigos. La mayoría de los vecinos eran familias o matrimonios jóvenes que buscaban un lugar tranquilo y apacible para enraizarse o criar a sus hijos, y enseguida se formó una gran comunidad de gente joven y niños por todos lados. También los hubo que acabaron allí por otros motivos pues el entorno natural que les rodeaba, con el mar a cinco minutos en coche, atrajo a muchas parejas más bohemias o a vecinos con buen pasar que sólo pretendían vivir en un ento...