Viaje a Bahamas
Oh, qué placer. El solo hecho de pensar en mis vacaciones hace que me estremezca. Los ojos se me quedan en blanco, las manos me sudan y mi corazón se debate entre latir a máxima velocidad o entrar en modo hibernación. Ya quedan pocas horas, aunque parezcan eternas, para recoger el tenderete, despedirme de mis compañeros más cercanos, los pocos que considero amigos, y partir rumbo a las Bahamas. Esta vez no nos ha costado nada elegir el destino. Como hacía varios años que por hache o por be no habíamos podido viajar a ningún lado, teníamos dinero de sobra para tirar la casa por la ventana, así que decidimos elegir un destino diferente a los acostumbrados, ostentoso y de reclamo cultural dudoso. Nos apetecía relajación absoluta, comida y bebida a discreción y playa, mucha playa. « Somos un poco horteras » , nos decíamos Esteban y yo cuando dimos por zanjada la elección del destino. « Qué más da. Para una vez que nos apetece algo así... » Sin ti...